Cerezas del Limarí sufren millonarias pérdidas tras las lluvias de octubre

Las precipitaciones registradas a comienzos de octubre provocaron pérdidas productivas de entre 20% y 55% en variedades tempranas de cerezas de la provincia del Limarí. El sector agrícola también enfrenta riesgos sanitarios en nogales y vides si vuelven a registrarse lluvias durante la primavera.
Las lluvias de octubre dejaron consecuencias en la actividad agrícola de la provincia del Limarí, donde los cerezos de variedades tempranas sufrieron daños que afectan directamente la comercialización de la fruta.
Según explicó Giovanni Lobos, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi), las precipitaciones registradas entre el 5 y el 8 de octubre provocaron la partidura de cerezas en huertos de la zona baja del Limarí y sectores cercanos. Este daño se presentó especialmente en variedades que estaban próximas a la cosecha.
Cerezas dañadas y pérdidas productivas
Las variedades Brooks, Nimba y Cher Ten fueron algunas de las más afectadas, debido a que se encontraban entre tres y siete días antes de ser cosechadas.
De acuerdo con Lobos, la partidura de la fruta generó pérdidas productivas estimadas entre 20% y 55% en estas variedades. Las cerezas dañadas no pueden comercializarse, lo que repercute directamente en los ingresos de los productores.
Las precipitaciones tuvieron distintas intensidades según el sector. Mientras en la costa se registraron montos cercanos a los 25 milímetros, en zonas interiores las cifras bordearon los 8 milímetros.
Nogales y vides también enfrentan riesgos
Los efectos de las lluvias podrían extenderse a otros cultivos si se repiten las precipitaciones. Entre las especies que requieren especial atención están los nogales, las vides pisqueras y los paltos.
En los nogales que se encuentran en floración y emisión de polen, la humedad puede favorecer enfermedades bacterianas como la peste negra. El investigador advirtió que, sin medidas preventivas y si las lluvias vuelven a presentarse, las pérdidas podrían alcanzar entre 30% y 40% de la producción.
En las vides pisqueras, la humedad puede favorecer la aparición de oídio y botritis, enfermedades que afectan los racimos y pueden provocar su pudrición.
En el caso de los paltos, en cambio, una mayor humedad relativa puede favorecer la cuaja del fruto, por lo que el impacto de las precipitaciones no es igual para todas las especies.
Recomendaciones para los agricultores del Limarí
Ante el riesgo de nuevos episodios de lluvia durante la primavera, el investigador recomendó ajustar los manejos preventivos según el tipo de cultivo.
Para los cerezos, aconsejó evaluar aplicaciones foliares de calcio y mantener la humedad del suelo cercana a su capacidad de campo. En los nogales, planteó el uso de productos a base de cobre antes y después de las precipitaciones, siguiendo las recomendaciones técnicas correspondientes.
En las vides de mesa y pisqueras, llamó a reforzar la prevención frente al oídio y la botritis, de acuerdo con las condiciones de cada predio.
Desde el Ministerio de Agricultura, en tanto, destacaron que las precipitaciones acumuladas desde julio en las provincias de Elqui, Limarí y Choapa han contribuido a mejorar la disponibilidad de agua para el sector silvoagropecuario. La cartera indicó que varios embalses se encuentran al 100% de su capacidad y que los deshielos podrían incrementar las reservas durante las semanas siguientes.







