Calor, lluvias inusuales e incendios: lo que viene para Chile por El Niño según la OMM
La Organización Meteorológica Mundial confirmó este jueves que el fenómeno alcanzará una intensidad muy fuerte hacia fines de año, con una probabilidad cercana al 100% de mantenerse activo durante todo el verano. En paralelo, la NOAA no descarta que se transforme en el episodio más intenso desde 1950.

El Niño ya no es una posibilidad: está consolidado y, según la actualización que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) seguirá ganando fuerza en los próximos meses hasta tocar su punto más alto hacia finales de 2026. Lo llamativo es el nivel de certeza con el que el organismo lo está planteando: la probabilidad de que el fenómeno se mantenga activo hasta febrero de 2027 ronda el 100%, algo que la propia OMM describe como inédito en sus boletines sobre El Niño y La Niña.
Las temperaturas del Pacífico tropical ya están, según el organismo, en niveles excepcionalmente altos, y todo apunta a que esa energía extra en el océano se traducirá en cambios de peso en los patrones globales de temperatura y lluvia, con mayor riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor según la zona del planeta.
¿Qué tan fuerte podría llegar a ser?
Aquí es donde entra la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que en su reporte de agosto fue incluso más específica: estimó una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad «muy fuerte» durante el otoño e invierno del hemisferio norte 2026-2027, y calculó un 69% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, se registre un evento histórico, es decir, uno capaz de superar en intensidad a todos los episodios documentados desde 1950. Eso sí, vale la aclaración: esto es una proyección probabilística, no un hecho confirmado, y una mayor intensidad del fenómeno aumenta el riesgo de ciertos impactos, pero no garantiza que se produzcan ni que golpeen con la misma fuerza en todas las regiones.
¿Y qué significa todo esto para el verano en Chile?
La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) ya había puesto el tema sobre la mesa en julio, cuando confirmó que El Niño estaba presente en el país y que los modelos internacionales proyectaban que se intensificaría de cara al verano 2026-2027. El organismo adelantó un escenario con precipitaciones sobre lo normal en amplias zonas del territorio, combinadas con temperaturas por encima de los valores habituales.
Ese combo de más calor no es un dato menor para la zona centro-sur, que queda bajo vigilancia especial: un informe del Ministerio del Medio Ambiente señala que los grandes incendios forestales de verano en esa zona se ven favorecidos justamente por olas de calor, temperaturas sobre los 30°C, baja humedad y ciertos regímenes de viento. Eso no significa que ya esté escrito que habrá más incendios o de mayor magnitud —eso depende de cómo se combinen humedad, viento y disponibilidad de vegetación seca— pero sí que el factor de riesgo estará más presente que en una temporada normal y que amerita seguimiento.







