Las tierras raras desatan una nueva disputa entre EE.UU. y China: Chile entra en escena
La incorporación de Chile a Pax Silica marca un nuevo paso en la estrategia del país para consolidarse como proveedor de minerales críticos para la inteligencia artificial.

El nuevo acercamiento entre Chile y Estados Unidos se suma a la declaración firmada en marzo de 2026 para profundizar la cooperación en minerales críticos y tierras raras. Ahora, con la adhesión a Pax Silica, el país se integra a una alianza internacional enfocada en asegurar el abastecimiento de insumos clave para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y la industria de los semiconductores.
La iniciativa también promueve la cooperación tecnológica, la inversión y el desarrollo de cadenas de suministro más resilientes, en un escenario donde la competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo tecnológico continúa intensificándose.
Pax Silica busca asegurar minerales críticos para la inteligencia artificial
La alianza internacional reúne a países considerados estratégicos para el suministro de recursos indispensables en la fabricación de chips, centros de datos, infraestructura digital y tecnologías de inteligencia artificial.
Entre los materiales más relevantes figuran el cobre, el litio, las tierras raras y el silicio, todos esenciales para la producción de dispositivos electrónicos avanzados y sistemas de IA.
Chile posee una posición privilegiada en este escenario al ser uno de los principales productores mundiales de cobre y litio, además de avanzar en proyectos vinculados a tierras raras, lo que fortalece su importancia dentro de las cadenas globales de suministro.
Qué implica para Chile integrarse a Pax Silica
La incorporación a Pax Silica podría abrir nuevas oportunidades para atraer inversión, impulsar proyectos mineros estratégicos y reforzar la cooperación tecnológica con economías que lideran el desarrollo de la inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, el movimiento tiene implicancias geopolíticas, ya que ocurre en medio de la creciente competencia entre Estados Unidos y China por asegurar el acceso a minerales considerados fundamentales para el futuro tecnológico.







