¿Qué causa un ACV? Estos son los factores de riesgo y síntomas que pueden alertar de un accidente cerebrovascular
La hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol elevado están entre los principales factores asociados al accidente cerebrovascular. Reconocer sus síntomas y acudir rápidamente a urgencias puede reducir el riesgo de secuelas.

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe. En ambos casos, las células cerebrales comienzan a sufrir daños y la atención médica inmediata es fundamental.
En Chile, el ACV constituye una de las principales causas de muerte y discapacidad. El Ministerio de Salud ha advertido que factores como la hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad y sedentarismo tienen un papel importante en su aparición.
¿Qué causa un ACV?
Existen principalmente dos tipos de accidente cerebrovascular.
El ACV isquémico se produce cuando una arteria que lleva sangre al cerebro queda obstruida, generalmente por un coágulo. Es el tipo más frecuente.
El ACV hemorrágico, en cambio, ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia dentro o alrededor del cerebro.
Entre las causas y condiciones que aumentan el riesgo se encuentran:
- Hipertensión arterial.
- Diabetes.
- Colesterol elevado.
- Tabaquismo.
- Obesidad.
- Sedentarismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Fibrilación auricular y otras enfermedades cardíacas.
- Antecedentes familiares de ACV.
- Edad avanzada.
El neurólogo chileno Dr. Miguel Chávez ha destacado precisamente la hipertensión, dislipidemia, tabaquismo, diabetes, obesidad, sedentarismo, exceso de sal y alcohol entre los principales factores de riesgo.
La hipertensión: uno de los principales riesgos
La presión arterial elevada es uno de los factores modificables más importantes relacionados con el accidente cerebrovascular.
El problema es que la hipertensión puede permanecer durante años sin provocar síntomas evidentes. Por eso, controlar periódicamente la presión permite detectar un factor de riesgo que muchas veces pasa inadvertido.
Los datos de la Encuesta Nacional de Salud 2016-2017 citados por el Ministerio de Salud muestran una prevalencia de 27,6% de hipertensión arterial en Chile.
¿Cuáles son los síntomas de un ACV?
Los síntomas suelen aparecer de manera repentina. Entre las principales señales de alerta están:
- Desviación o caída de un lado del rostro.
- Debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado.
- Dificultad para hablar o entender lo que otras personas dicen.
- Pérdida repentina de visión.
- Problemas para caminar o mantener el equilibrio.
- Alteración repentina de la coordinación.
- Dolor de cabeza intenso y repentino, especialmente en algunos ACV hemorrágicos.
- En determinados casos, pérdida de conciencia.
El Ministerio de Salud recalca que ante síntomas como alteraciones del lenguaje, déficit motor, pérdida de sensibilidad o deformidad de un lado del rostro se debe actuar rápidamente. (Ministerio de Salud)
¿Qué hacer si una persona presenta estos síntomas?
No hay que esperar a que los síntomas desaparezcan.
Ante la sospecha de un ACV, la persona debe ser trasladada lo antes posible a un servicio de urgencias o solicitar asistencia médica de emergencia.
El tiempo es determinante porque algunos tratamientos para el ACV isquémico buscan restablecer rápidamente el flujo sanguíneo cerebral.
El neurólogo chileno Dr. Andrés Silva, del Hospital Sótero del Río, ha enfatizado que frente a síntomas como problemas del lenguaje, pérdida de visión, parálisis o compromiso de conciencia se debe acudir inmediatamente a urgencias.
¿El ACV puede prevenirse?
Una parte importante de los factores de riesgo sí puede modificarse.
Entre las principales medidas preventivas están:
- Controlar periódicamente la presión arterial.
- Mantener controlada la diabetes.
- Revisar los niveles de colesterol.
- No fumar.
- Mantener actividad física regular.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
- Mantener una alimentación equilibrada y moderar el consumo de sal.
- Mantener un peso saludable.
- Controlar enfermedades cardíacas, especialmente las arritmias.
El Minsal recomienda reducir factores como el sedentarismo y el consumo excesivo de sodio, además de mantener hábitos saludables para disminuir el riesgo cardiovascular.
¿Puede ocurrir un ACV en personas jóvenes?
Sí. Aunque el riesgo aumenta con la edad, un ACV no es exclusivamente una enfermedad de adultos mayores.
El neurólogo Patricio Sotomayor, del Hospital Base Osorno, ya advertía que el aumento de factores de riesgo cardiovascular también ha llevado a diagnosticar accidentes cerebrovasculares en personas jóvenes, incluyendo pacientes fumadores.
Por eso, síntomas neurológicos repentinos deben ser evaluados con urgencia independientemente de la edad.
¿Qué secuelas puede dejar un ACV?
Las consecuencias dependen de la zona del cerebro afectada, la extensión del daño y la rapidez con que se recibe tratamiento.
Entre las posibles secuelas se encuentran:
- Dificultades para caminar o mover una parte del cuerpo.
- Problemas del habla o comprensión.
- Alteraciones de la memoria y otras funciones cognitivas.
- Problemas de visión.
- Dificultades para tragar.
- Alteraciones emocionales.
- Dependencia para realizar actividades cotidianas.
La rehabilitación puede incluir kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional y apoyo psicológico, dependiendo de las necesidades de cada paciente.
ACV: reconocer las señales puede marcar la diferencia
El accidente cerebrovascular puede aparecer sin aviso y sus primeros síntomas suelen desarrollarse rápidamente. Por eso, reconocer una cara desviada, debilidad de un brazo o dificultad para hablar debe activar inmediatamente la sospecha.
La recomendación es clara: ante estos signos, no esperar ni automedicarse y acudir inmediatamente a un servicio de urgencia.
El tratamiento oportuno puede disminuir el daño cerebral y las probabilidades de quedar con secuelas importantes.







