Desempleo en la Región de Coquimbo baja a 7,6% en trimestre junio-agosto 2025

La tasa de desocupación en la Región de Coquimbo se ubicó en 7,6% durante el trimestre junio-agosto 2025 (JJA2025), según informó la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La cifra refleja un descenso de 0,8 puntos porcentuales en doce meses, explicado por el mayor aumento de las personas ocupadas (3,8%) en comparación con la fuerza de trabajo (2,9%). En paralelo, las personas desocupadas disminuyeron en 6,1%.
En cuanto a los indicadores de participación, la tasa llegó a 60,0%, con un alza de 0,8 pp., mientras que la tasa de ocupación alcanzó 55,4%, aumentando 1,1 pp. en un año. Asimismo, la población fuera de la fuerza de trabajo descendió en 0,4%, incidida por la baja de inactivos potencialmente activos.
Diferencias por género
En las mujeres, la tasa de desempleo se situó en 7,5%, con una disminución de 0,4 pp. en doce meses, mientras que en los hombres llegó a 7,7%, registrando una caída de 1,0 pp.
Más personas ocupadas
El total de ocupados en la Región de Coquimbo creció en 3,8%, impulsado especialmente por el empleo femenino (6,4%) frente al masculino (1,8%). Los sectores con mayor incidencia en este aumento fueron:
Comercio (+21,9%)
Actividades de salud (+20,7%)
Alojamiento y servicio de comidas (+15,5%)
Por categoría ocupacional, se destacó el alza de las personas asalariadas formales (+6,5%), consolidando una tendencia positiva en el empleo formal.
Informalidad y subutilización
La tasa de ocupación informal se situó en 30,0%, disminuyendo 1,6 pp. en doce meses. Las personas ocupadas informales bajaron en 1,5%, principalmente en mujeres (-2,9%).
En tanto, la tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial llegó a 15,3%, con una baja de 1,8 pp. en un año. En los hombres fue de 13,5% y en las mujeres de 17,5%, manteniendo una brecha de género de 4,0 pp.
Estos resultados reflejan un escenario laboral más positivo en la Región de Coquimbo, con un descenso en la tasa de desocupación, mayor participación laboral y mejoras en la formalidad del empleo, aunque persisten desafíos en la reducción de la informalidad y en la disminución de la brecha de género en el mercado laboral.







