Agua embalsada en el Limarí apenas llega al 6% de capacidad
La crisis hídrica en Limarí continúa empeorando con caudales bajo lo normal y embalses en mínimos históricos, mientras expertos advierten un acelerado proceso de desertificación en la provincia.
La provincia del Limarí atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años debido a la persistente escasez de precipitaciones, los bajos caudales y la crítica cantidad de agua embalsada disponible en la zona. Actualmente, la provincia alcanza apenas un 6% de agua acumulada en sus embalses respecto de su capacidad total, reflejando el complejo escenario hídrico que afecta a comunas como Ovalle, Monte Patria, Punitaqui, Río Hurtado y Combarbalá.
De acuerdo con el más reciente reporte hidrológico regional, Limarí registra apenas un 39% de sus caudales históricos promedio, manteniéndose bajo los rangos normales por séptimo año consecutivo. La situación refleja el impacto acumulado de la sequía prolongada que afecta a la Región de Coquimbo.
Sin embargo, el mayor foco de preocupación sigue siendo el nivel de los embalses. Actualmente, la provincia alcanza solo un 6% de agua embalsada respecto de su capacidad total, uno de los porcentajes más bajos registrados en la última década.
Embalse La Paloma se mantiene en estado crítico
El embalse La Paloma continúa siendo el principal símbolo de la crisis hídrica en Limarí. El reservorio apenas logró acumular agua suficiente para llegar a un 5% de su capacidad, situación que genera incertidumbre de cara a la próxima temporada agrícola y al abastecimiento hídrico de diversos sectores.
El informe también indica que todos los embalses de la cuenca presentan niveles extremadamente bajos, consolidando un escenario considerado muy precario en términos hidrológicos.
Especialistas sostienen que el término “desertificación” representa de mejor manera la realidad actual de Limarí y de gran parte de la Región de Coquimbo, debido a la persistencia y profundidad del déficit hídrico.
Vegetación presenta deterioro en sectores precordilleranos
El Índice de Vegetación Mejorado (EVI) evidenció durante abril de 2026 señales mixtas en la provincia. Sectores ubicados al oeste de Ovalle mostraron anomalías positivas, mientras que zonas precordilleranas como Hurtado y Combarbalá registraron indicadores negativos asociados a menor presencia de vegetación.
La disminución de cobertura vegetal impacta directamente en los ecosistemas locales, aumentando el riesgo de erosión de suelos y afectando la disponibilidad de alimento natural para distintas especies.
En paralelo, abril finalizó sin eventos significativos de nieve en cordillera. Solo se contabilizaron 4 kilómetros cuadrados de cobertura nival en toda la región, situación que también influye en la baja recarga de ríos y embalses.
Fenómeno de El Niño podría modificar el escenario climático
Las proyecciones climáticas indican que el fenómeno El Niño comenzaría a desarrollarse entre mayo y julio de 2026. Aunque inicialmente tendría una intensidad débil, podría fortalecerse hacia finales de año.
Este fenómeno suele asociarse a inviernos más lluviosos en la Región de Coquimbo, por lo que existe expectativa respecto a posibles precipitaciones durante el segundo semestre.
Pese a ello, los modelos climáticos no anticipan lluvias importantes para lo que resta de mayo, manteniéndose las condiciones secas que han marcado a la provincia del Limarí durante los últimos años.
Precipitaciones
Durante el trimestre mayo – junio – julio se desarrolla la primera parte de la temporada lluviosa en la región, en cuanto el Anticiclón subtropical del Pacífico sur inicia su corrimiento estacional hacia el norte.
A medida que la fase El Niño comienza a establecerse, la mayor parte de los modelos globales proyecta un trimestre lluvioso en la zona central incluida la región de Coquimbo, por lo que la precipitación acumulada durante el trimestre debería ser superior a 64 mm en La Serena, 74 mm en Ovalle, 114 mm en Combarbalá, y 152 mm en Los Vilos, según climatología de la Dirección Meteorológica de Chile.









