Robo en sede de población 8 de Julio en Ovalle deja pérdidas cercanas a $7 millones

Un robo registrado durante la madrugada del sábado en la sede de la población 8 de Julio, en Ovalle, dejó millonarias pérdidas tras la sustracción de implementos utilizados por organizaciones comunitarias. El hecho ocurrió cerca de las 01:45 horas, cuando desconocidos ingresaron al recinto tras forzar accesos y provocar daños estructurales.
De acuerdo a lo informado por Diario El Día, el delito afectó directamente a tres agrupaciones que utilizaban el espacio, principalmente clubes de adultos mayores, quienes perdieron equipamiento clave para sus actividades habituales.
Delincuentes forzaron accesos y robaron equipamiento comunitario
El ilícito quedó al descubierto horas más tarde, cuando integrantes de una de las organizaciones llegaron al recinto y encontraron puertas abiertas y daños evidentes en la infraestructura. Los responsables habrían ingresado utilizando la fuerza, destruyendo sistemas de cierre para concretar el robo.
Entre las especies sustraídas se encuentran bidones de gas, hornos eléctricos, parlantes y utensilios de cocina, elementos que eran utilizados regularmente en actividades recreativas. Además, se registraron daños en puertas y accesos, los que quedaron inutilizables tras el ataque.
Las pérdidas totales fueron avaluadas en alrededor de 7 millones de pesos, considerando tanto los implementos robados como los daños materiales generados en el recinto.
Impacto en adultos mayores y preocupación por la seguridad
El robo golpeó directamente a organizaciones compuestas principalmente por adultos mayores, quienes utilizaban la sede como un espacio de encuentro, recreación y apoyo comunitario. La pérdida de equipamiento afecta el desarrollo normal de sus actividades.
Junto con el impacto material, el hecho generó temor entre los vecinos, quienes no esperaban un delito de esta magnitud en el sector. La situación también evidenció la vulnerabilidad de los espacios comunitarios frente a este tipo de hechos.
Tras lo ocurrido, dirigentes y residentes realizaron un llamado a reforzar la seguridad y aumentar la vigilancia en la zona, con el objetivo de prevenir nuevos delitos.
Mientras tanto, las organizaciones afectadas evalúan cómo continuar con sus actividades, adaptándose a la falta de implementos y a las condiciones en que quedó la sede, a la espera de soluciones que permitan recuperar el espacio comunitario.







