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Día del Niño: la infancia neurodivergente no puede esperar

Día del Niño: la infancia neurodivergente no puede esperar

En una nueva conmemoración del Día del Niño, la atención vuelve a centrarse en la necesidad de garantizar que todos los niños y niñas puedan desarrollarse en entornos seguros, inclusivos y respetuosos de sus diferencias.

Dentro de este desafío, la infancia neurodivergente enfrenta una realidad que requiere especial atención: muchas familias detectan señales de que el desarrollo de sus hijos o hijas sigue una trayectoria diferente mucho antes de obtener una evaluación o diagnóstico formal.

En Chile, las primeras preocupaciones sobre el desarrollo aparecen, en promedio, alrededor de los 29 meses de vida, mientras que el diagnóstico formal de una condición neurodivergente puede llegar cerca de los 59 meses. La diferencia representa casi dos años y medio en los que las familias pueden enfrentar incertidumbre y dificultades para acceder a apoyos adecuados.

La infancia neurodivergente necesita apoyos oportunos

El desafío no consiste únicamente en conseguir un diagnóstico. La detección de señales relacionadas con el neurodesarrollo permite orientar a las familias y generar apoyos de manera temprana, sin necesariamente esperar una confirmación diagnóstica para comenzar a acompañar las necesidades del niño o niña.

Los primeros años de vida constituyen una etapa especialmente relevante para el desarrollo. Por eso, reconocer oportunamente las distintas trayectorias del desarrollo puede contribuir a reducir el estrés de las familias y favorecer una respuesta más adecuada desde los sistemas de salud y educación.

La demora en la identificación de estas necesidades también puede generar dificultades en la experiencia educativa y aumentar el riesgo de exclusión cuando los establecimientos no cuentan con herramientas suficientes para responder a la diversidad.

Neurodivergencia: una realidad que requiere mayor comprensión

Se estima que más del 20% de la población presenta alguna condición asociada a las neurodivergencias. En el caso del autismo, estudios realizados en Chile han estimado una prevalencia cercana a uno de cada 51 niños y niñas.

Estas cifras reflejan la magnitud del desafío y la importancia de avanzar hacia una sociedad que comprenda la diversidad del neurodesarrollo desde la primera infancia.

La detección temprana no significa etiquetar a los niños ni buscar que todos respondan a un mismo modelo de desarrollo. Por el contrario, busca identificar sus necesidades y entregar a las familias las herramientas necesarias para acompañar sus procesos.

El desafío de fortalecer la Ley de Autismo

La implementación de la Ley de Autismo representa un avance en materia de derechos, atención e inclusión. Sin embargo, uno de los desafíos pendientes es fortalecer las capacidades de los equipos que trabajan directamente con niños y niñas.

La capacitación permanente de profesionales de salud y educación resulta fundamental para reconocer señales asociadas a diferencias en las trayectorias del desarrollo y orientar oportunamente a las familias.

Una respuesta temprana también requiere coordinación entre los distintos sistemas involucrados, evitando que las familias deban recorrer largos períodos de espera antes de acceder a orientación y apoyos.

Inclusión desde los primeros años

Hablar de neurodivergencia durante el Día del Niño también implica ampliar la mirada sobre la infancia.

La inclusión no consiste solamente en incorporar a un niño o niña a un establecimiento educativo. También significa generar las condiciones para que pueda participar, aprender, comunicarse y desarrollarse de acuerdo con sus propias características y necesidades.

Para las familias, contar con información clara y acompañamiento oportuno puede marcar una diferencia importante durante los primeros años.

Por ello, reconocer las señales del neurodesarrollo y fortalecer las redes de apoyo debe ser entendido como una responsabilidad compartida entre familias, comunidades, establecimientos educacionales, profesionales y organismos públicos.

Una infancia que no puede esperar

La primera infancia es una etapa en la que las decisiones y apoyos pueden tener consecuencias importantes para el desarrollo posterior.

Por eso, reducir los tiempos de espera, mejorar la capacitación de los equipos y fortalecer la coordinación entre salud y educación son desafíos fundamentales para avanzar hacia una atención más inclusiva.

En esta nueva conmemoración del Día del Niño, el llamado es a mirar la infancia desde la diversidad y comprender que cada niño y niña tiene su propia trayectoria.

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