Científicos chilenos observan señales inéditas en el cometa interestelar 3I/ATLAS

Un hallazgo sin precedentes en la astronomía mundial se gestó en Chile. El cometa interestelar 3I/ATLAS, detectado el 1 de julio de 2025 por la red de sondeo ATLAS en Río Hurtado, se convirtió en el tercer objeto interestelar confirmado en visitar nuestro Sistema Solar, tras 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Su origen quedó confirmado gracias a su órbita hiperbólica, que certifica que proviene desde fuera de nuestro vecindario cósmico.
El perihelio del cometa —su punto más cercano al Sol— ocurrirá el 29 de octubre de 2025, cuando pase a 206 millones de kilómetros de distancia. Sin embargo, lo que más intriga a los astrónomos es que el objeto ya comenzó a mostrar comportamientos inesperados antes de acercarse al astro rey.
Una investigación del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y del Instituto de Astrofísica UC, liderada por estudiantes de doctorado Rohan Rahatgaonkar, Juan Pablo Carvajal y Baltasar Luco, bajo la dirección del profesor Thomas Puzia, reveló señales únicas en su composición.
Gracias a observaciones con los instrumentos X-SHOOTER y UVES del Very Large Telescope (VLT) de ESO en Chile, los científicos detectaron emisiones de níquel atómico (Ni I) y cianógeno (CN), acompañadas de un espectro dominado por polvo rojizo.
Cometa interestelar 3I/ATLAS libera grandes cantidades de níquel
Lo sorprendente es que, a diferencia de los cometas del Sistema Solar y de 2I/Borisov, donde el níquel siempre se observó junto al hierro, 3I/ATLAS liberó níquel de manera solitaria y desde grandes distancias al Sol, sin mostrar señales de agua, dióxido ni monóxido de carbono.
“Es como si este cometa encendiera primero las notas metálicas de una orquesta, pero sin que suenen los instrumentos habituales del agua o del CO”, explicó Thomas Puzia, investigador principal del CATA.
Para Rohan Rahatgaonkar, estudiante doctoral, este hallazgo marca un precedente: “Es la primera vez que vemos un cometa interestelar tan activo desde tan lejos. Es como leer el prólogo de un libro antes de que llegue al clímax de la historia en el perihelio”.
Por su parte, Juan Pablo Carvajal destacó que esta observación podría revelar pistas sobre su formación en ambientes extremos de la galaxia: “Lo vemos activarse solo, como un fósil criogénico de hace miles de millones de años. Nos habla de un proceso distinto, un laboratorio natural diferente a cualquier otro que conocemos”.






